Summary
Highlights
La sesión retoma el recorrido diacrónico iniciado en sesiones anteriores, pasando del iusnaturalismo (antiguo, medieval y moderno temprano con figuras como Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Spinoza, Hobbes, Locke, Rousseau y Kant) hacia el marxismo. Se destaca la importancia de Spinoza para el pensamiento de Marx, así como la crítica a la "teoría del contrato social" y el papel del Código Civil Napoleónico como proyecto societal y político de la burguesía revolucionaria del siglo XVIII.
Se introduce la filosofía de Hegel como el 'gran sistema' de pensamiento de principios del siglo XIX. Se explica su cosmogonía donde la 'Idea' (Dios) busca autoconciencia a través de la alienación en el mundo y el 'Espíritu' (conciencia de la historia del hombre). La filosofía del derecho de Hegel critica el derecho formal y el contractualismo por asumir la 'libertad e igualdad' ante la ley, ocultando desigualdades materiales. Hegel ve al Estado como la figura de reconciliación entre las dicotomías sociales, postulando la monarquía constitucional como la forma más avanzada.
Se presenta la biografía del joven Marx (nacido en 1818 en Tréveris), destacando su educación en un entorno republicano y laico, la influencia de su padre abogado y la posterior decisión de estudiar filosofía, rompiendo con el derecho formal. Marx critica al derecho positivo, considerándolo falso y ajeno a la verdad, y decide "penetrar en el asunto" a través de la filosofía. La disertación doctoral de Marx sobre Demócrito y Epicuro es crucial para su desarrollo de una dialéctica materialista, influenciado por Spinoza. En su crítica a la filosofía del derecho de Hegel, Marx declara que la religión es el "opio del pueblo" y que el proletariado es el sujeto del cambio, postulando que "ser radical es tomar las cosas de raíz", siendo la raíz del hombre, el hombre mismo.
El análisis del texto 'Sobre la cuestión judía' muestra la crítica de Marx al estado, argumentando que la emancipación no proviene del estado ni del derecho, sino que estos preservan la desigualdad capitalista. Marx critica la "declaración de los derechos del hombre y del ciudadano" por establecer los derechos del burgués por encima de los del ciudadano, lo que se traduce en un rechazo inicial a los derechos humanos y al derecho privado, considerándolos herramientas que ocultan la realidad material de la desigualdad. Se resalta la importancia de este texto para el feminismo, que lo usa para argumentar que la emancipación de las mujeres no se reduce al derecho, sino que es una lucha micro política.
Los manuscritos económico-filosóficos de 1844, descubiertos tardíamente, son fundamentales porque Marx incorpora el estudio de la economía política y aborda la cuestión de la alienación. La verdadera emancipación, según Marx, implica superar la alienación del trabajo enajenado, la propiedad privada y el capital, para lograr una democracia plena y un "hombre total". Se concluye con una frase romántica sobre el amor y la creación, que subraya cómo la apropiación del producto de la creatividad genera un profundo desgarro y alienación. Se resalta también el papel crucial de Jenny von Westphalen, esposa de Marx, como su editora y soporte, desmitificando su rol subalterno.
El Marx maduro, a partir de las 'Tesis sobre Feuerbach', se distingue por su materialismo histórico, argumentando que la historia no se mueve por formas de conciencia, sino por la sucesión de modos de producción. Se introduce la metáfora del "edificio" para explicar la sociedad: la base es la estructura económica (fuerzas productivas y relaciones de producción) y la superestructura jurídica, política e ideológica (religión, arte, filosofía) cuya función es ocultar el conflicto objetivo de clases. Marx y Engels abogan por un socialismo científico frente a uno utópico, aunque el marxismo ortoxodo tiende a desestimar al joven Marx.
Se aborda el debate entre Marx y Bakunin en la Primera Internacional. Bakunin, anarquista, critica la figura del Estado y aboga por un socialismo sin Estado ni derecho, priorizando la libertad individual. Marx, por otro lado, defiende un socialismo que utiliza el partido y el Estado como herramientas para la revolución, aunque en el último Marx se plantea la extinción gradual del Estado. La Comuna de París (1871) es analizada como la primera experiencia del proletariado en el poder, de la que Marx extrae lecciones cruciales sobre la necesidad de organizar la dictadura del proletariado y la posterior extinción del Estado, no su abolición inmediata. La 'Crítica al Programa de Gotha' (1875) consolida la idea de la dictadura revolucionaria del proletariado y la extinción del Estado.
Se analiza la influencia del positivismo de Comte en el marxismo, especialmente en la formulación del "socialismo científico" de Engels. Este acercamiento al positivismo llevó a debates significativos sobre la naturaleza de la ciencia en la teoría marxista. Finalmente, se revisa la teoría de Pachukanis, que surge en el contexto de la Revolución Rusa. Pachukanis postula que el derecho, en el capitalismo, se convierte en un "fetiche" que oculta la desigualdad económica y la falta de libertad. Sugiere la necesidad de un "nihilismo jurídico" y la extinción del derecho, especialmente del derecho privado burgués, concibiendo formas de regulación social alternativas. Sin embargo, su postura choca con la emergencia del estalinismo, que busca consolidar el Estado a través del derecho, lo que lleva a la condena y ejecución de Pachukanis por "enemigo del pueblo".
La sesión cierra con una mención a Antonio Gramsci, quien, desde su encarcelamiento, realiza una relectura del marxismo, desarrollando el concepto de "hegemonía". Gramsci complejiza la noción de lucha de clases, entendiendo que el acceso al poder y su mantenimiento requieren la construcción de bloques hegemónicos y contra-hegemónicos. Su trabajo le da un nuevo sentido a la ideología, ya no solo negativo, sino también propositivo, abriendo la puerta a concepciones del estado democrático de derecho donde la democracia y el derecho pueden tener un papel proactivo en la estructura económica. Se sintetiza el paradigma legal regulativo con las ideas de "el derecho es el opio del pueblo", "justicia como revolución" y "desobediencia revolucionaria a la legalidad", señalando cómo estas varían en los sistemas totalitarios post-revolucionarios.