Summary
Highlights
La formación de los sindicatos en México tiene sus raíces en los gremios de artesanos de la época colonial, financiados por la corona española. Con las Leyes de Reforma en 1857, los gremios perdieron poder, dando paso a las sociedades mutualistas. Estas organizaciones voluntarias ofrecían ayuda a sus miembros, promovían la educación y buscaban proteger a los trabajadores de los abusos patronales.
En la segunda mitad del siglo XIX, las corrientes ideológicas del socialismo utópico y el anarquismo llegaron a México, promoviendo la cooperación y la igualdad. Los hermanos Flores Magón impulsaron el anarquismo, lo que, sumado a los movimientos sindicales, llevó al reconocimiento de los derechos laborales en la Constitución de 1917, marcando el inicio de las etapas sindicales en México.
A partir de 1911, con Francisco I. Madero, se fundó el Departamento del Trabajo, buscando mediar en conflictos laborales. Durante esta época, surgió 'La Casa del Obrero Mundial' con ideas anarquistas radicales, educando a trabajadores y promoviendo la acción directa, incluyendo huelgas y la toma de fábricas. La huelga general de 1916, aunque reprimida, sentó un precedente para la clase trabajadora y tuvo impacto en la Constitución de 1917.
En 1918, se fundó la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), liderada por Luis Morones. Esta confederación, a diferencia de la Casa del Obrero Mundial, buscaba negociar con empresas y el gobierno, llegando a tener una gran influencia política y millones de afiliados. Sin embargo, su crecimiento estuvo acompañado de sometimiento y fuerza, llevando a su eventual declive por acusaciones de corrupción y opresión.
El gobierno de Plutarco Elías Calles se distanció de la CROM y fundó el Partido Nacional Revolucionario. En 1936, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, se creó la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que agrupó a millones de trabajadores y se convirtió en una fuerza política importante. En esta época surgió el 'charrismo' o sindicalismo charro, una práctica de control sindical para fines políticos, caracterizada por la corrupción y la perpetuación de líderes en el poder.
El neoliberalismo, a partir de los años 80, redujo la participación del Estado en la economía, debilitando los movimientos sindicales al introducir contratos temporales y el outsourcing. Los sindicatos se volvieron más burocráticos y perdieron poder de negociación. Sin embargo, acuerdos recientes como el T-MEC han comenzado a abordar estas problemáticas, buscando garantizar derechos laborales y procesos sindicales más transparentes, como se vio en el caso de General Motors en 2021.