Summary
Highlights
Se describe el recorrido de los espermatozoides desde el testículo hasta el exterior, pasando por el epidídimo, conducto deferente, vesículas seminales, conducto eyaculador, próstata y glándulas de Cowper, destacando las funciones de cada glándula accesoria y la composición del plasma seminal.
Se explica la composición del cordón espermático, incluyendo el conducto deferente, la arteria testicular y el plexo pampiniforme. Se enfatiza la importancia de la regulación térmica testicular para una fisiología correcta, manteniendo una temperatura de 2 grados centígrados menos que el resto del cuerpo, mediante el plexo pampiniforme y el músculo cremáster.
El testículo, derivado de la cresta genital del mesodermo, posee una cubierta firme (túnica albugínea) que forma túbulos seminíferos. Se detalla el descenso testicular en dos etapas, siendo la segunda andrógeno-dependiente. La histología testicular se divide en dos compartimentos: los túbulos seminíferos con células germinales y de Sertoli, y el compartimento intersticial con células de Leydig.
Se explica el desarrollo testicular a partir de la cresta urogenital, con la activación del gen SRY que define el sexo masculino. Se detalla cómo las células de Leydig y Sertoli contribuyen a la diferenciación de genitales internos y externos, y cómo el volumen testicular cambia a lo largo de la vida, predominando los túbulos seminíferos en la adultez.
La gametogénesis requiere la presencia de las células de Sertoli, que proporcionan soporte físico y nutricional a las células germinales, regulan la espermatogénesis y forman la barrera hematotesticular. Se mencionan las secreciones paracrinas y endocrinas de las células de Sertoli, como la proteína ligadora de andrógenos (ABP) y la inhibina B, fundamentales para la espermatogénesis y la retroalimentación hormonal.
Se describen las etapas de la espermatogénesis: mitosis de espermatogonias, meiosis para reducir el número de cromosomas, y espermiogénesis para la maduración estructural del espermatozoide. Se explica cómo los espermatozoides adquieren maduración y capacidad funcional en el epidídimo y la capacitación espermática en el tracto genital femenino.
El testículo transforma el colesterol en diversos esteroides, principalmente testosterona, a través de dos rutas. Se destaca la importancia de la testosterona intra-testicular para la espermatogénesis y cómo la testosterona plasmática ejerce funciones en el resto del cuerpo y la retroinhibición del eje hipotálamo-hipofisario.
La testosterona viaja unida a SHBG y albúmina, siendo la testosterona libre y unida a albúmina biodisponible. Se metaboliza a dihidrotestosterona (más activa en próstata, piel y genitales externos) o a estradiol (importante para el cerebro, hueso y retroalimentación negativa) y se inactiva a nivel hepático.
La testosterona actúa a través de receptores intracelulares que se unen al ADN para modular la transcripción génica. Los efectos de la testosterona incluyen el desarrollo de genitales externos y glándulas accesorias (vía DHT), crecimiento muscular y óseo, eritropoyesis (vía testosterona) y efectos en cerebro y hueso, además de retroalimentación hipotálamo-hipofisaria (vía estradiol).
La LH estimula las células de Leydig para producir testosterona y estradiol, que retroalimentan negativamente el eje. La FSH estimula las células de Sertoli para producir inhibina B, que inhibe la FSH. Se describe la secreción pulsátil de GnRH desde el hipotálamo, que regula la producción de LH y FSH en la hipófisis, y cómo estos patrones cambian durante el desarrollo sexual.
El primer signo de pubertad en el varón es el crecimiento testicular, seguido del vello pubiano, desarrollo del pene y, finalmente, el estirón puberal, marcando las etapas del desarrollo sexual masculino.
El espermograma evalúa las propiedades del semen y la función glandular. Se detallan los requisitos para su realización (abstinencia sexual, recolección adecuada) y los parámetros de normalidad actuales (concentración, motilidad progresiva, viabilidad y morfología). Se definen términos como hipospermia, oligospermia, astenozoospermia y teratozoospermia, y se mencionan marcadores seminales de la función glandular.
Se evalúa el eje gonadal mediante determinaciones basales de testosterona y gonadotrofinas (LH y FSH) para diagnosticar hipogonadismo primario (alteración testicular) o secundario (alteración hipotálamo-hipofisaria). Se describe cómo los niveles hormonales permiten diferenciar el origen de la disfunción y se menciona el rol de las pruebas de estímulo con GnRH.