Summary
Highlights
El video comienza aclarando una terminología utilizada en clases anteriores sobre los extremos arterial y venoso, explicando su significado en función de la dirección del flujo sanguíneo desde y hacia el corazón. Se enfatiza que la arteria pulmonar transporta sangre desoxigenada y la vena pulmonar sangre oxigenada. Se describe el proceso de oxigenación en los alvéolos y el 2% de sangre que no se oxigena, llevando a una presión parcial de oxígeno de 95 mmHg en los tejidos.
Se explica cómo la sangre arterial entrega oxígeno a los tejidos, pasando de 95 mmHg a 40 mmHg de presión parcial de oxígeno en la sangre venosa. Se resalta que solo se requieren de 1 a 3 mmHg de PO2 para la supervivencia celular, y que la PO2 tisular depende de la velocidad del flujo sanguíneo y del consumo de oxígeno por los tejidos.
Se analiza la difusión del dióxido de carbono, que es 20 veces más rápida que la del oxígeno. Se detalla cómo el CO2 se difunde desde las células hacia la sangre venosa, donde su presión parcial es de 45 mmHg, y luego hacia los alvéolos para ser expulsado. La regulación de la presión parcial de CO2 tisular es inversamente proporcional a la del oxígeno, donde el aumento del flujo sanguíneo disminuye el CO2, y el aumento del metabolismo lo incrementa.
La hemoglobina es el principal transportador de oxígeno, transportando el 97% del O2. Se explica la saturación de hemoglobina en sangre arterial (97%) y venosa (75%), y cómo esto se mide con un oxímetro de pulso. Se calcula que cada 100 ml de sangre transportan unos 19.4 ml de oxígeno en condiciones normales, de los cuales 5 ml son utilizados por los tejidos en reposo, con un coeficiente de utilización del 25%.
Se introduce la curva de disociación de la hemoglobina, que muestra la afinidad del oxígeno por la hemoglobina. Factores como el aumento de H+, CO2, temperatura y 2,3-bisfosfoglicerato (BPG) desplazan la curva a la derecha, disminuyendo la afinidad y favoreciendo la liberación de oxígeno a los tejidos (Efecto Bohr). Lo contrario sucede con pH alcalino y disminución de estos factores.
Se explica que las células utilizan ATP y que el aumento del metabolismo celular (y, por ende, del ADP) regula la velocidad de utilización del oxígeno, siempre que la presión parcial de oxígeno intracelular esté por encima de 1 mmHg. Si la PO2 cae por debajo de este umbral crítico, la utilización de oxígeno pasa a estar limitada por la difusión y el flujo sanguíneo y no por las concentraciones de ADP.
El CO2 se transporta de tres formas: como bicarbonato (70%), como carbaminohemoglobina (23%) y disuelto (7%). Se detalla el mecanismo de formación de bicarbonato y el papel de la anhidrasa carbónica. El efecto Haldane describe cómo los cambios en el oxígeno sanguíneo alteran el transporte de CO2: a mayor oxígeno unido a la hemoglobina, menor afinidad de esta por el CO2 e H+, facilitando la liberación de CO2 en los pulmones. Esto se debe a que la hemoglobina oxigenada se vuelve un ácido más fuerte, liberando H+ que se unen al bicarbonato para formar CO2.
Se concluye que ambos efectos, Bohr y Haldane, ocurren simultáneamente. El efecto Bohr se refiere a cómo el CO2 y los H+ afectan la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno, mientras que el efecto Haldane se refiere a cómo el oxígeno afecta la afinidad de la hemoglobina por el CO2 y los H+. Se menciona que el efecto Haldane es más importante para el transporte de dióxido de carbono que el efecto Bohr para el transporte de oxígeno.