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Lenin encarga a Stalin la misión de conseguir fondos para la revolución. En Bakú, Stalin se comporta como un mafioso, extorsionando a capitalistas, demostrando su desprecio por la ley y la vida humana. Sin embargo, su vida personal se ve golpeada por la muerte de su primera esposa, Ecaterina, lo que lo endurece aún más y le hace cerrar su corazón.
Joseph Dzhughashvili, nacido en Georgia, no era ruso. Desde joven demostró ambición por ser el número uno. Estudió en un seminario ortodoxo antes de convertirse en ateo y adoptar las ideas de Karl Marx, viendo en la revolución una forma de cambiar el régimen zarista.
A los 20 años, Stalin se une al movimiento marxista clandestino. Adopta el nombre de guerra “Koba” y organiza huelgas de obreros donde la violencia se convierte en una herramienta para el cambio. Sus acciones captan la atención de Lenin, quien lo recluta para la causa bolchevique por su compromiso y disposición a hacer el 'trabajo sucio'.
Stalin pasa años en prisión y exilio, pero su amigo Roman Malinovski, líder bolchevique en la Duma, resulta ser un agente doble para la policía zarista. Esta traición fortalece la desconfianza de Stalin hacia todo el mundo, incluso sus colaboradores más cercanos, una lección que aplicaría más tarde en su búsqueda de poder absoluto.
Tras la Revolución de 1917, Stalin regresa a la capital y adopta el nombre de Joseph Stalin, 'Hombre de Acero'. Aunque inicialmente obtiene un puesto administrativo como Secretario General, aparentemente poco glorioso, utiliza esta posición para controlar nombramientos y construir su red de influencia, preparando su camino para heredar el poder tras la muerte de Lenin.
En enero de 1924, Lenin muere, y Stalin manipula la información para que León Trotski, su principal rival, no asista al funeral, presentándose así como el heredero legítimo. Stalin, implacablemente, orquesta la lenta eliminación de Trotski del poder, culminando en su exilio y posterior asesinato.
Stalin, como líder indiscutible, aborda el atraso agrícola de Rusia mediante la colectivización. Obliga a los campesinos a trabajar en grandes granjas y confisca sus cosechas para la industrialización. Esto provoca una hambruna devastadora que causa la muerte de millones, demostrando su crueldad y la famosa frase de que 'la muerte de un hombre es una tragedia, la de un millón, una estadística'.
La esposa de Stalin, Nadia, perturbada por la hambruna, se suicida, un acto que Stalin considera una traición. Este evento intensifica su paranoia y lo aísla aún más, marcando el comienzo del Gran Terror, un período de purgas masivas y represión brutal en la Unión Soviética.
Stalin, consumido por la paranoia, ve en Serguéi Kírov, un leal seguidor y popular líder del partido, una amenaza potencial. Orquesta su asesinato en 1934, utilizando este evento como pretexto para eliminar a todos sus viejos rivales y a cualquiera que pudiera desafiar su poder, extendiendo la purga a miembros del partido y del ejército.
Mediante juicios farsa y confesiones forzadas bajo tortura, Stalin ejecuta a miles de funcionarios y figuras influyentes. La policía secreta, la NKVD, impone cuotas de detenciones y ejecuciones. El terror se extiende a la sociedad, rompiendo la unidad familiar al incitar a los hijos a denunciar a sus padres, consolidando el miedo como pilar de su régimen.
En 1939, Stalin firma un pacto de no agresión con Hitler, creyendo que la URSS estaría segura. Sin embargo, en 1941, Hitler lanza la Operación Barbarroja e invade Rusia. Stalin, desconcertado y en depresión, se retira temporalmente, pero luego retoma el control con una determinación férrea, aunque al principio interfiriendo torpemente en las decisiones militares.
A pesar de las pérdidas masivas de soldados y territorio, la resistencia soviética y el invierno logran detener el avance nazi. Stalin demuestra su inflexibilidad al negarse a intercambiar a su hijo, Yakov, capturado por los alemanes, por generales enemigos. Yakov muere en cautiverio, un ejemplo de los 20 millones de vidas soviéticas perdidas en la guerra.
Tras la victoria en 1945, Stalin asiste a la Conferencia de Potsdam, donde deja claro su intención de conservar los territorios conquistados en Europa del Este, dando inicio a la Guerra Fría. Mediante elecciones manipuladas, establece un 'telón de acero' que somete a millones de personas a la ideología soviética.
Hacia el final de su vida, la paranoia de Stalin se intensifica, volviéndose violentamente antisemita. En 1953, orquesta el 'complot de los médicos', una purga contra los profesionales de la medicina, muchos de ellos judíos, acusándolos de conspiración. Se especula que preparaba una purga masiva de judíos.
Stalin muere en marzo de 1953 después de sufrir un derrame cerebral. Su cuerpo es expuesto, y millones lloran su muerte, un reflejo de la propaganda que lo había elevado a la categoría de padre de la nación. Su muerte genera histeria colectiva, y su legado de terror y represión, que causó la muerte de decenas de millones, sigue siendo objeto de debate sobre el progreso que la URSS alcanzó bajo su mandato.